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Los seguros para móviles

15/10/2019

Los seguros para móviles

Tenemos seguros para el coche, para el hogar, de vida, incluso de bici... Y ahora que muchos móviles superan los 1.000 euros no parece descabellado que los aseguremos. Las pólizas para 'smartphones' cada vez son más populares pero esconden mucha letra pequeña. ¿En qué casos son convenientes? ¿Cubren todo lo que dicen cubrir sin límite de siniestros? Buceamos en la letra pequeña de los seguros para móviles para dar respuesta a esas preguntas.

Al ser algo tan nuevo y por desarrollar, las compañías que ofrecen estos servicios se guardan las espaldas y, al igual que los propios usuarios, demuestran ciertas reservas sobre estos productos, pero si miramos bien podemos encontrar puntos bastante interesantes. Móvil de sustitución, cambio de pantalla incluido, chequeos gratuitos... Todo eso y más es lo que se analiza a continuación.

Los seguros para móviles que venden tanto tiendas como operadores y aseguradoras independientes tienen como punto clave la cobertura de incidentes que no cubre la garantía del fabricante. La garantía legal de dos años se limita a ofrecernos la reparación de un móvil si deja de funcionar de por si, no por mala praxis del usuario. Y aun así en ocasiones ponen todo tipo de pegas.

Nos podemos encontrar pólizas que exclusivamente cubren la rotura de pantalla, otras que amplían fronteras para cubrir daños por líquidos y las más completas, que a todo lo anterior suman la cobertura de robos con violencia y en algunos casos hurtos. Siempre con denuncia presentada ante la policía que demuestre la sustracción.

Todo producto de este tipo tiene una extensa letra pequeña y en ella puede haber sorpresas desagradables, que se omiten en las webs o tiendas donde nos los venden o se reservan para PDFs que nadie lee. Por eso es importante conocer hasta dónde llega cada seguro y qué queda fuera de la cobertura.

El daño estético es un claro ejemplo de posible confusión. Los seguros de daños cubren desperfectos por golpes, como pantallas rotas o botones que no funcionan, pero lo que ningún seguro cubre es el daño estético. En resumidas cuentas, si hemos rozado la carcasa o incluso si el móvil se ha llevado un golpe pero sigue funcionando perfectamente, por mucho que se haya rayado o tenga golpes nos podemos olvidar de dar parte.

Otro punto muy importante a conocer antes de echar la firma sobre la póliza es el límite de siniestros aceptados. Un seguro de coche se firma por un año y si damos siniestros nos pueden subir el precio de la renovación o echarnos directamente. En el caso de los 'smartphones' algunas aseguradoras son muy tajantes, limitando el número de partes que se pueden dar, tras los cuales el seguro se daría por extinguido. Esta suele ser una de las diferencias entre los seguros más baratos y los más caros, hay casos que incluso solo te dejan dar un parte.

Todo producto de este tipo tiene una extensa letra pequeña y en ella puede haber sorpresas desagradables, que se omiten en las webs o tiendas donde nos los venden o se reservan para PDFs que nadie lee. Por eso es importante conocer hasta dónde llega cada seguro y qué queda fuera de la cobertura.

Relacionado con lo anterior están las franquicias. Volviendo al símil con las pólizas para vehículos, en los seguros para móviles también es habitual tener que pagar una parte del arreglo o de la sustitución. Esa cifra normalmente es fija (también puede ser un porcentaje) y se refleja en el mismo contrato. Las franquicias se suelen mover con dos franquicias, una por reparación y otra por sustitución (más alta). No tienen porque ser del todo malas, ya que si existe la franquicia suele querer decir que podemos dar múltiples partes. De lo que habría que huir sería de los seguros con franquicia y además con un solo siniestro admitido.

¿Y qué ocurre si el móvil siniestrado llega a un punto en el que es irreparable? Los servicios técnicos que trabajan con las aseguradoras evalúan el estado del móvil y los costes de la reparación, siendo la aseguradora la que tiene la última palabra sobre si se repara o no. ¿Qué ocurre en este caso? Que dependiendo del seguro, nos pueden dar otro móvil (nuevo o reacondicionado) o darnos un cheque para comprar otro dispositivo nuevo. Y ojo, que ese cheque puede que no sea del importe que pagamos en su día por el móvil, es más probable que sea el valor que tiene el móvil en el momento del siniestro, y probablemente estará lejos de lo que pagamos por el móvil.

Las diferencias de precios son notables entre tiendas y/o aseguradoras, llegando en algunos casos a más que doblar la prima anual de un seguro a la de otro. Pero es importante recordar que no podemos centrar nuestros ojos exclusivamente en el precio, porque en la letra pequeña (coberturas y límites de siniestros sobre todo) puede estar el truco.

También hay una batalla interesante entre aquellos seguros sin límite de siniestros (Phone House, FNAC y Seguromovil.com). Son más caros y por tanto más recomendables para quienes peor cuidan sus móviles, al poder tener reparaciones o sustituciones múltiples. Eso sí, nunca tenemos que perder de vista el precio del seguro: si la prima anual más la franquicia por siniestro supera el 50% del precio del móvil (que además va perdiendo valor), ni aunque seamos muy descuidados puede merecer la pena contratar un seguro.

Con toda la información sobre qué cubren y qué no los seguros con los que nos asaltan en tiendas y webs y sus precios, es cuestión de valorar nuestro historial de móviles con la pantalla rota, que se han ido al baño o han sido robados para decidirnos por un seguro para ese dispositivo del que no nos separamos en todo el día.

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